
La asociación Verdemar Ecologistas en Acción denunció ayer una supuesta nueva fuga de azufre en la refinería de la empresa Cepsa en San Roque (Cádiz). La compañía, por el contrario, desmintió categóricamente que el incidente "tenga nada que ver con el azufre".
Un rayo caído sobre un pararrayos de la refinería de Cepsa en San Roque alarmó a primeras horas de la mañana de ayer, de nuevo, a los vecinos que vieron con estupor cómo las chimeneas de la factoría soltaban más humo de lo habitual. Fuentes de la empresa explicaron que, en torno a las 8.15 horas, había caído un rayo sobre un pararrayos formado por un cable de aluminio que recorre, de poste a poste, cables de alta tensión para protegerlos. «Fruto del impacto del rayo sobre el soporte, éste ha cedido y ha tocado uno de las líneas de tensión, lo que ha provocado un guiño eléctrico que ha obligado a reiniciar algunas de las unidades de la refinería», relataron.
Como consecuencia de ello, la empresa se vio obligada a quemar controladamente algunos gases y líquidos que se encontraban en las tuberías «para evitar que se propagaran directamente a la atmósfera», en lo que viene siendo una «medida habitual de seguridad en el seno de la propia refinería».
Cepsa reconoció que los niveles de antorcha tras la quema de gases fueron "un poco más altos de lo habitual", si bien dejó claro que "en ningún momento estos han sobrepasado los límites permitidos".
Un rayo caído sobre un pararrayos de la refinería de Cepsa en San Roque alarmó a primeras horas de la mañana de ayer, de nuevo, a los vecinos que vieron con estupor cómo las chimeneas de la factoría soltaban más humo de lo habitual. Fuentes de la empresa explicaron que, en torno a las 8.15 horas, había caído un rayo sobre un pararrayos formado por un cable de aluminio que recorre, de poste a poste, cables de alta tensión para protegerlos. «Fruto del impacto del rayo sobre el soporte, éste ha cedido y ha tocado uno de las líneas de tensión, lo que ha provocado un guiño eléctrico que ha obligado a reiniciar algunas de las unidades de la refinería», relataron.
Como consecuencia de ello, la empresa se vio obligada a quemar controladamente algunos gases y líquidos que se encontraban en las tuberías «para evitar que se propagaran directamente a la atmósfera», en lo que viene siendo una «medida habitual de seguridad en el seno de la propia refinería».
Cepsa reconoció que los niveles de antorcha tras la quema de gases fueron "un poco más altos de lo habitual", si bien dejó claro que "en ningún momento estos han sobrepasado los límites permitidos".
http://www.diariosur.es/prensa/20070423/portada/rayo-provoca-nueva-emision_20070423.html
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